Desarrollo Web · 29 septiembre 2026 · 12 min de lectura
Cómo crear una página web para tu negocio: tres vías y qué cuestan.
Hacerla tú en un constructor, montarla sobre una plantilla de WordPress o encargarla. Lo que cuesta cada vía en dinero y en tu tiempo, con precios reales, dónde se tuerce cada una y por qué a muchos negocios les basta con hacerla ellos mismos.

Hay tres formas de crear la página web de tu negocio: hacerla tú con un constructor como Wix o Squarespace, montarla sobre una plantilla de WordPress o encargársela a alguien que se dedique a esto. Las dos primeras cuestan poco dinero y bastantes horas tuyas. La tercera, al revés: más dinero y menos horas tuyas.
Cuál te toca depende de dos cosas: lo que tiene que hacer la web por tu negocio y lo que vale tu hora. Y te lo digo de entrada: a muchos negocios les basta con hacerla ellos mismos. Abajo tienes lo que cuesta cada vía, con precios reales y su letra pequeña, dónde se tuerce y para quién tiene sentido.
Antes de elegir: qué tiene que hacer tu web
Una web de negocio tiene un trabajo: que te llamen, que te pidan presupuesto, que reserven o que te compren. Escríbelo en una frase antes de mirar ninguna herramienta, porque esa frase decide la vía.
- «Que quien me busque encuentre mi teléfono, mi horario y dónde estoy.» Te sirve cualquier vía, también la más barata.
- «Que me pidan presupuesto personas que no me conocen.» Aquí importan los textos, el orden de las páginas y que Google entienda qué haces y dónde.
- «Que reserven o compren sin llamarme.» Eso ya es funcionalidad, y la herramienta pesa más que el diseño.
Y dos preguntas más, contestadas con sinceridad. ¿Tienes los textos y las fotos? ¿Cuántas horas le vas a dedicar de verdad, no las que te gustaría?
Vía 1: hacerla tú con un constructor
Un constructor es una herramienta en internet donde eliges un diseño, arrastras bloques, escribes tus textos y publicas. No instalas nada. Pagas una cuota, y en ella van la herramienta, las plantillas y el alojamiento, que es el servidor donde vive la web.
Lo que cuesta en dinero. Poco, pero hay que leer la letra del precio. Un ejemplo, con los precios del 29 de septiembre de 2026 en su web en español: el plan más barato del constructor de Hostinger se anuncia a 2,59 € al mes. Ese precio es pagando 48 meses por adelantado, 124,32 € de una vez. Antes de pagar, mira en el resumen del pedido si el total suma IVA. Al renovar pasa a 9,99 € al mes, casi cuatro veces más. Y el dominio va gratis solo el primer año.
No te lo pongo como recomendación. Te lo pongo porque enseña a leer un precio de estos. Sea cual sea el constructor, mira tres cifras antes de pagar: lo que pagas hoy en total, si lleva IVA y a cuánto se renueva. Wix, además, avisa en su centro de ayuda de que sus precios pueden variar según tu ubicación: míralos tú desde España.
¿Y gratis? Existe, pero para un negocio se queda corto. En el plan gratuito de Wix, la web se publica en una dirección del estilo tunombre.wixsite.com/tunegocio. Para quitar los anuncios de Wix o usar tu propio dominio, hay que pasar a un plan de pago.
Lo que cuesta de verdad es tu tiempo. Elegir la plantilla es lo rápido. Lo que se come las horas es escribir qué haces, hacer las fotos, revisar que todo se lea bien en el móvil y poner los datos legales. Haz la cuenta: horas que le vas a dedicar por lo que vale tu hora. Si el resultado supera lo que cuesta encargarla, ya tienes la respuesta.
Dónde se tuerce.
- La web vive en casa ajena. Wix lo explica en su centro de ayuda: tu sitio «debe ejecutarse en los servidores de Wix». Squarespace te deja exportar parte del contenido, pero no la configuración de estilo. Los textos y las fotos son tuyos, y el dominio también si está a tu nombre, pero el diseño se queda donde está. Estás alquilando.
- Haces lo que la plataforma permite. Si mañana necesitas algo que no trae, lo resuelve una aplicación, a veces de pago, o no se hace.
- Lo que ves al editar no siempre es lo que ve tu cliente. Revísala en un móvil antes de publicar. Es donde te va a mirar quien te busca desde la calle.
Tiene sentido si eres un negocio de barrio que vive de la recomendación, como una peluquería, un bar o un fontanero autónomo. Quien te busca necesita tu teléfono, tu horario, dónde estás y unas fotos, y poco más. También si tienes la agenda llena y la web solo tiene que confirmar que existes, o si estás empezando y quieres probar antes de gastar. En esos casos, hazla tú. Y antes que la web, crea tu Perfil de Empresa en Google: es sin coste y es lo que aparece en la Búsqueda y en Maps cuando alguien busca tu negocio.
Vía 2: montarla sobre una plantilla de WordPress
Aquí contratas por tu cuenta el alojamiento y el dominio, instalas WordPress y le pones una plantilla que rellenas con lo tuyo. WordPress es gratuito y de código abierto, y su directorio oficial tiene más de 8.000 plantillas gratuitas (allí las llaman «temas»). Hay alojamientos preparados para WordPress que te lo instalan.
Lo que cuesta en dinero. El alojamiento y el dominio, cada año. Siguiendo con el mismo ejemplo, en la página de alojamiento para WordPress de Hostinger el plan más barato cuesta lo mismo que su constructor. Son las mismas cifras: 2,59 € al mes con 48 meses por adelantado y 9,99 € al mes al renovar. Los rangos del resto del mercado los tienes en cuánto cuesta mantener una web al año. La plantilla puede ser gratis o de pago, y las de pago se cobran de una vez o con licencia anual, según quién las venda. Para algunas cosas, como las reservas, a veces hacen falta extensiones (plugins) de pago.
Lo que ganas. Es tuya de verdad. La puedes llevar a otro alojamiento, la puede tocar cualquier profesional que trabaje con WordPress y admite casi todo encima: una tienda, reservas, un blog.
Dónde se tuerce.
- La demo engaña. La plantilla luce en su escaparate porque lleva fotos de estudio y textos escritos para ella. Con tus fotos y tus textos es otra web. Elígela pensando en lo tuyo, no en lo suyo.
- Las que sirven para todo pesan. Traen código para muchos usos que no vas a tener, y a menudo lo cargan igual. Se nota en la velocidad, sobre todo en el móvil.
- Alguien tiene que mantenerla. WordPress, la plantilla y cada extensión sacan actualizaciones, algunas de seguridad. Si nadie las aplica, se acumulan, y con ellas los agujeros. Si esa persona eres tú, suma esas horas a la cuenta.
- El conocido que te la monta. A veces se llega a esta vía porque alguien de confianza te la hace por poco dinero. Funciona mientras esa persona siga ahí. Pide que el dominio, el alojamiento y las contraseñas queden a tu nombre desde el primer día.
Tiene sentido si quieres que la web sea tuya para ir añadiéndole cosas. Y si te manejas con el ordenador, o tienes a alguien de confianza que te la monta y te la mantiene.
Vía 3: encargarla
Pagas a un profesional, freelance o agencia, para que la haga. Ya has visto que la herramienta cuesta poco. Lo que pagas aquí son las horas y el criterio de quien la hace. Qué páginas lleva y en qué orden. Que cargue rápido y se vea bien en el móvil. Que Google entienda qué haces. Y, si lo contratas, unos textos escritos para que te llamen.
Lo que cuesta. Un pago de una vez, que va de unos cientos de euros a varios miles según lo que entre. Qué hay dentro de cada tramo del mercado lo tienes en cuánto cuesta una página web para una empresa. Después, el mantenimiento, si lo quieres.
Dónde se tuerce.
- Encargarla no te libra del contenido. Los textos y las fotos los tienes tú, o pagas para que alguien los haga. Y la web los espera: el reloj de cualquier proyecto empieza cuando llegan, como cuento en cuánto se tarda en hacer una página web.
- El dominio a nombre de otro. Es la trampa más cara, y se evita preguntando antes de firmar: dominio, alojamiento y código, a tu nombre y por escrito. El resto de preguntas que conviene hacer están en cómo elegir la agencia digital correcta.
- Pagar por lo que no necesitas. Si tu web solo tiene que decir quién eres y cómo llamarte, no te hace falta un diseño a medida ni diez páginas.
Tiene sentido si tu hora rinde más atendiendo tu negocio que peleándote con un editor. También si la web tiene que traerte trabajo que hoy no te llega, o si ya la hiciste tú y se te ha quedado corta.
Las tres vías, una al lado de la otra
| Constructor | Plantilla de WordPress | Encargarla | |
|---|---|---|---|
| Qué pagas | Una cuota mientras la web exista | Alojamiento y dominio cada año, y la plantilla si es de pago | El proyecto de una vez, y el mantenimiento si lo quieres |
| Qué pones tú | Todo: diseño, textos y fotos | Todo, más instalarla y actualizarla | Textos y fotos, o el dinero para que los hagan |
| Si un día te vas | El diseño se queda en la plataforma | Te la llevas entera | Te la llevas si el contrato lo dice |
| Encaja con | Negocio de barrio o que empieza | Quien se maneja y quiere que sea suya | Quien necesita que la web le traiga trabajo |
Lo que toca al crear la web, sea cual sea la vía
- El dominio, a tu nombre y con tu correo. Es la dirección de tu negocio en internet. Si está a nombre de otro, tu web también lo está.
- Los textos y las fotos, antes de empezar. Qué haces, para quién, dónde y cómo contactarte. Fotos tuyas, no de banco de imágenes.
- Un teléfono que se pueda pulsar. En el móvil, un toque tiene que abrir la llamada. Y el correo o el formulario, a la vista en la portada.
- Los datos que pide la ley. No los dejes para el final. La ley de comercio electrónico, la LSSI, pide en su artículo 10 que en la web se pueda consultar tu nombre o razón social, tu dirección, tu correo electrónico y tu NIF, entre otros datos. Si usas cookies que no son imprescindibles para que la web funcione, necesitas el consentimiento de quien entra (artículo 22.2 de la misma ley). Y si tienes formulario, una política de privacidad que explique qué haces con los datos.
- Que Google la vea. Date de alta en Search Console, el servicio gratuito con el que Google te dice qué ve de tu web. El paso a paso está en por qué tu web no aparece en Google.
Si quieres que la hagamos nosotros
Si después de leer esto ves que te basta un constructor, hazla tú. Prefiero que me escribas el día que se te quede corta a cobrarte algo que no necesitas.
Si no tienes tiempo, o no quieres gastarlo en esto, nuestra web sencilla cuesta 690 € cerrados, en un solo pago. Parte de una base nuestra, que hace el papel de la plantilla, adaptada a tu marca. Son hasta cinco páginas, con los textos y las fotos que pones tú. Lleva panel para que la edites, y el dominio y el código quedan a tu nombre. La velocidad, la versión móvil y lo que Google necesita para leerla bien van igual que en la web profesional. Esa cuesta desde 1.500 € y lleva diseño desde cero y textos escritos por nosotros. Si no tienes textos ni fotos, la sencilla no es la tuya, y te lo diré.
Si ya tienes una web, hecha por ti o por otro, y dudas entre arreglarla o empezar de nuevo, pide la auditoría gratis. En 48 horas laborables te digo qué falla, qué cuesta arreglarlo y por dónde empezar. Si todavía no tienes web, la auditoría mira tu presencia en Google y te dice si compensa empezar y con qué. El informe es tuyo, lo arregles conmigo o con quien quieras.
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