Blog · Desarrollo web
7 de noviembre de 2026 · 5 min de lectura
Chat con IA en tu web: cuándo compensa y qué pide la ley.
Un chat con IA en tu web compensa si te repiten las mismas preguntas y se te escapan mensajes cuando cierras. Desde el 2 de agosto de 2026, además, tiene que avisar de que es una IA. Cómo saber si te conviene y qué preguntar antes de contratarlo.
PACAME · agencia técnica de Albacete
Un chat con IA en tu web (lo que muchos llaman chatbot) compensa si cada día te hacen las mismas preguntas. El horario, los precios, si hay cita, si hacéis envíos. Y si se te escapan mensajes cuando cierras. No compensa si te escriben poco o si cada consulta es distinta y delicada: ahí hace falta una persona.
Desde el 2 de agosto de 2026 hay además una regla europea. El chat tiene que dejar claro que quien contesta es una IA, salvo que sea evidente para una persona atenta. Lo dice el artículo 50 del reglamento europeo de inteligencia artificial.
La prueba antes de gastar nada
Durante una semana, apunta lo que te preguntan por teléfono, WhatsApp, correo y redes. Una línea por pregunta, sin más.
Al final de la semana, cuenta. Si la mayoría son las mismas diez preguntas, y las respuestas ya están en tu web o podrían estarlo, un chat te quita trabajo. Si cada consulta es un caso distinto, un chat te ahorra poco.
Mira también la hora. Si muchas llegan por la noche o el fin de semana, el chat contesta cuando tú no puedes. Si casi todas llegan en horario y las coges tú, el chat apenas te quita trabajo.
Lo que hace un buen chat y lo que no
Un chat bien montado hace tres cosas:
- Contesta con tus datos: horario, precios, cómo llegar, qué incluye cada servicio.
- Recoge el contacto de quien quiere algo de verdad: nombre, teléfono y qué necesita.
- Te pasa la conversación cuando el cliente pide hablar con una persona.
Y hay cosas que no debe hacer:
- Inventarse respuestas. Si no sabe un precio o si hay hueco, tiene que decirlo y ofrecer que le contestes tú.
- Atender quejas o casos delicados. Ahí el cliente quiere a una persona, y lo nota.
- Dar consejos que no le tocan. Si tienes una clínica, nada de diagnósticos ni de recomendar tratamientos.
El peligro es que conteste muy seguro algo falso: un precio viejo, un horario de verano que ya pasó. Por eso la primera pregunta al que te lo venda es de dónde saca lo que responde.
Lo que pide la ley desde el 2 de agosto de 2026
El reglamento europeo de inteligencia artificial (el 2024/1689) se aplica, en general, desde el 2 de agosto de 2026. Su artículo 50 pide que, cuando una IA habla con personas, esas personas sepan que es una IA. La excepción es que resulte evidente para una persona atenta.
El aviso tiene que ser claro y distinguirse bien, como tarde al empezar la conversación (artículo 50.5). Por ejemplo, que el chat abra así: «Hola, soy el asistente con inteligencia artificial de la clínica. Si prefieres hablar con una persona, dímelo».
¿De quién es la obligación? El reglamento se la pone al proveedor. En general, es la empresa que hace el chat. Pero si te lo hacen a medida y sale con tu nombre o tu marca, puede contarte a ti como proveedor (artículo 3). Así que, antes de contratarlo, comprueba que avisa.
Si has leído que Europa ha retrasado la ley de IA, es verdad a medias. En julio de 2026 se aprobó un cambio (el reglamento 2026/1744) que retrasa otras partes. Sobre todo, las de los sistemas de alto riesgo, como los que filtran currículos o puntúan si te dan un crédito. Las IA que estaban en el mercado antes del 2 de agosto tienen hasta el 2 de diciembre de 2026 para marcar lo que generan. El aviso del artículo 50.1 no se mueve: se aplica desde el 2 de agosto de 2026.
Las conversaciones también son datos
En el chat la gente deja su nombre, su teléfono y lo que necesita. Son datos personales. Tu política de privacidad tiene que contar que los recoges y para qué. Lo explicamos en los textos legales de una página web.
Si el chat es de otra empresa, esa empresa maneja esos datos por ti, aunque no los guarde: los recibe y te los manda. El reglamento europeo de protección de datos pide entonces un contrato que diga qué puede hacer con ellos (artículo 28). Pídelo antes de ponerlo en tu web.
Antes de contratar uno, pregunta esto
- ¿De dónde saca las respuestas? ¿Solo de los datos que yo apruebo?
- ¿Qué contesta cuando no sabe algo?
- ¿Dice que es una IA desde el primer mensaje?
- ¿Dónde se guardan las conversaciones y quién puede leerlas?
- ¿Hay contrato de protección de datos?
- ¿Cómo me llegan los contactos: correo, hoja de cálculo, móvil?
- ¿Puedo probarlo antes de que lo vean mis clientes?
- ¿Cuánto cuesta al mes y qué pasa si un mes entran más conversaciones de las previstas?
Si alguna respuesta es vaga, desconfía. Sobre todo la primera.
Cuándo no lo pondría
- Si te escriben poco. Contestar tú diez mensajes a la semana sale más barato que cualquier cuota.
- Si tu web no tiene lo básico. Si no dice tu horario ni tus precios, arregla eso primero: es más barato y lo ve todo el que entra.
- Si tus clientes necesitan siempre a una persona. Hay negocios en los que el trato es lo que se vende.
¿No sabes si tu web tiene lo básico? Pide la auditoría gratis y en 48 horas laborables te decimos qué le falta.
Cuánto cuesta con nosotros
El Asistente Web son 490 € + 79 €/mes, más IVA. Contesta solo con los datos de tu negocio que tú apruebas. Si no sabe algo, lo dice y ofrece que le contestes tú. Lleva el aviso de que es una IA, el texto de privacidad y el contrato de protección de datos. Los contactos y las conversaciones van a tu correo y a tu hoja de cálculo: nosotros solo guardamos recuentos, sin datos personales. La cuota cubre hasta 1.000 conversaciones al mes. Antes de publicarlo lo pruebas una semana con un enlace privado.
Si además te hacemos la web sencilla o la profesional, montarlo va incluido: solo pagas los 79 €/mes más IVA, en cuanto funcione. Y si la semana de apuntar preguntas te dice que te escriben poco, no lo contrates: ni con nosotros ni con nadie.