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PACAME.

Desarrollo Web · 4 septiembre 2026 · 5 min de lectura

Cuánto se tarda en hacer una página web.

Los plazos reales por tipo de proyecto, por qué el reloj no empieza el día que pagas y cuál es la parte que de verdad lo retrasa. Con las cifras que van por escrito en nuestros presupuestos.

Óleo: una mano pinta con pincel fino una página web dorada sobre el lienzo

PACAME · Agencia técnica, Albacete

Desde una semana hasta varios meses, según lo que necesites. Una web de cinco páginas sale en una o dos semanas. Una web profesional, en dos o tres. Una tienda online, entre tres y cinco. Un software a medida, desde seis semanas — y ahí ya no hay techo fijo: depende de cuánto haya que construir.

Esas son las cifras con las que trabajamos y las que van por escrito en el presupuesto. Ahora la parte que casi nadie cuenta: ese reloj no empieza el día que pagas. Empieza el día que mandas los textos y las fotos. Y ahí es donde se van las semanas de verdad.

Los plazos, por tipo de proyecto

QuéPrecioPlazo
Web sencilla, hasta cinco páginas690 €1-2 semanas
Web profesionaldesde 1.500 €2-3 semanas
Tienda onlinedesde 3.000 €3-5 semanas
Software a medidadesde 6.000 €desde 6 semanas

Son plazos de trabajo, no de calendario optimista. Si te dan una fecha, tiene que estar en el presupuesto firmado. Si no está por escrito, no es una fecha: es una intención.

Por qué el reloj empieza con tu contenido

Una web es una caja. Rápida y bien hecha, pero una caja. Lo que va dentro —lo que haces, cómo lo haces, qué fotos enseñas, qué precios pones— lo tienes tú y solo tú.

Lo vemos constantemente: la maqueta está lista en pocos días y el proyecto se para semanas esperando los textos y las fotos que solo tiene el cliente. La web no tardó esas semanas. Las esperó.

Así que cuando alguien te dé un plazo, pregunta lo que casi nadie pregunta: ¿desde cuándo cuentas? Si la respuesta es «desde que me pagas», el plazo no significa nada. Si es «desde que tengo tus textos y tus fotos», va en serio.

Lo que retrasa una web, por orden

1. El contenido. Ya está dicho, pero es la causa que más repetimos cuando damos un presupuesto. Los textos, las fotos, el logo en un archivo decente, los datos fiscales para el aviso legal.

2. Las decisiones sin dueño. Si la web la aprueban tres socios y los tres opinan distinto sobre el color del botón, cada ronda de cambios cuesta días. Nombra a una persona que decida. Puede escuchar a los demás, pero decide una.

3. Los accesos. El dominio lo registró un primo hace seis años con un correo que ya no existe. Pasa a menudo, y recuperarlo puede llevar semanas. Búscalo el primer día, no el último.

4. Cosas que aparecen a mitad. «Ya que estamos, ¿podemos meter reservas online?». Se puede, casi siempre. Pero eso es otro proyecto con su plazo, no un añadido gratis a este.

Fíjate en que el diseño no está en la lista. El diseño rara vez es el cuello de botella.

Cómo saber si un plazo es real antes de firmar

Cuatro preguntas. Se hacen en cinco minutos y te ahorran meses.

  • ¿Desde cuándo cuenta el plazo? Si no es desde tu contenido, no es un plazo.
  • ¿Qué pasa si me retraso yo? La respuesta honesta es «la fecha se mueve». Quien te diga que no, o no lo ha pensado o te lo va a cobrar después.
  • ¿Cuántas rondas de cambios entran? Un número. «Las que hagan falta» no es un número, y acaba en discusión.
  • ¿Qué me toca hacer a mí, y cuándo? Que te den una lista. Si no la tienen, el plazo se lo están inventando.

Qué puedes hacer para que vaya rápido

Junta el contenido antes de contratar a nadie. Ese solo cambio te quita semanas.

Escribe en un documento qué haces, para quién, qué te diferencia de los tres de al lado y qué quieres que haga la gente al entrar: llamar, pedir presupuesto, comprar. Con eso ya se puede empezar.

Haz las fotos con el móvil, con luz de día y sin filtros. Un local real con buena luz funciona mejor que una foto de banco de imágenes que ha visto todo el mundo.

Y reúne los accesos: dominio, hosting, correo, y quién los tiene. Si no sabes dónde está tu dominio, empieza por ahí hoy mismo.

Y si tienes prisa de verdad

A veces la prisa es real: abres en tres semanas, hay una feria, se acaba una subvención. En ese caso dilo el primer día.

Lo que se hace entonces no es correr más. Es recortar alcance: sale una web de cinco páginas que funciona, y lo demás se añade después con calma. Una web sencilla en una semana que ya recibe llamadas es mejor negocio que una web completa que llega tarde a la feria.

Lo que no se hace es prometer en una semana algo que lleva cuatro. Eso termina en una web a medio hacer y en dos enfadados.

En resumen

Desde una semana hasta varios meses según el tipo de proyecto, contando desde que tienes el contenido listo. Si preparas los textos, las fotos y los accesos antes de empezar, te mueves en la parte baja de cada horquilla. Si no, la web se queda esperándote.

Si no sabes si te encaja una web sencilla o una profesional, la auditoría gratis te lo dice en 48 horas con tu web actual delante. Y si ya lo tienes claro y quieres una fecha concreta, cuéntanos qué necesitas y te decimos el plazo con lo que hay que tener listo antes.

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