Desarrollo Web · 17 octubre 2026 · 7 min de lectura
Web corporativa: las secciones que no pueden faltar y las que sobran.
Cinco secciones sostienen la web de una pyme: inicio, una página por servicio, quién hay detrás, contacto y las legales. Qué poner en cada una y qué puedes quitar sin perder nada.

La web de una pyme se sostiene con cinco secciones: inicio, una página por cada servicio que vendes, quién hay detrás, contacto y las páginas legales. Con eso, el que llega sabe qué haces, si trabajas en su zona y cómo pedirte presupuesto. Todo lo demás se añade cuando tiene un motivo.
Lo que sobra suele ser lo que más tiempo se lleva: un blog que nadie va a escribir, una página de noticias con la última entrada de hace dos años, la galería sin una sola línea de texto o el apartado de «misión, visión y valores». No hacen daño por existir. Hacen daño porque se quedan a medias y dan sensación de abandono.
Vamos por partes.
Las cinco que no pueden faltar
1. Inicio. Es la página que más gente ve y la que menos tiempo tiene para convencer. En la primera pantalla, sin bajar, tienen que caber tres cosas: qué haces, dónde lo haces y cómo te contactan. «Reparación de maquinaria agrícola en Albacete y provincia» y un botón de llamar valen más que una foto bonita con un eslogan. Debajo, un resumen de tus servicios con enlace a cada uno, por qué te eligen (dicho con hechos: años abiertos, horario, zona que cubres) y otra vez el contacto.
2. Una página por servicio. Aquí se gana o se pierde Google. Si haces reformas de baño, de cocina e impermeabilizaciones, son tres páginas, no una lista de tres líneas. Cada una responde lo que pregunta el cliente antes de llamar: qué incluye, cuánto tarda, qué necesitas de él y, si puedes, un precio orientativo o desde cuánto. Quien busca «reforma de baño en Albacete» tiene que aterrizar en la página de baños, no en el inicio. Si te interesa salir en tu ciudad, lo explico paso a paso en cómo hacer SEO local para que te encuentren en tu ciudad.
3. Quién hay detrás. La página de «Nosotros» no está para contar la historia de la empresa desde 1987. Está para que el cliente vea que hay personas reales: tu cara o la del equipo, cuántos sois, dónde está el local y desde cuándo. Una foto de verdad del taller o de la consulta vale más que diez fotos de banco de imágenes. Si tienes certificaciones, colegiación o seguros que importen en tu sector, van aquí.
4. Contacto. Teléfono que se pulsa desde el móvil, WhatsApp si lo atiendes, correo, dirección con mapa y horario. Un formulario corto, de tres o cuatro campos: nombre, teléfono o correo, y qué necesita. Cada campo de más es gente que se va sin enviar nada. Y el contacto no vive solo en esta página: va en la cabecera o en el pie de todas.
5. Las páginas legales. Aquí no hay opinión, hay ley:
- Aviso legal. La Ley 34/2002 de Servicios de la Sociedad de la Información (LSSI), en su artículo 10, obliga a dar tu nombre o razón social, tu NIF, tu domicilio y un correo de contacto. Si estás inscrito en el Registro Mercantil o en un colegio profesional, también esos datos.
- Política de privacidad. Si tu formulario recoge un nombre o un teléfono, el artículo 13 del Reglamento General de Protección de Datos te obliga a explicar quién guarda esos datos, para qué y cómo se pide borrarlos.
- Política de cookies. Si usas cookies que no son técnicas (analítica, publicidad, vídeos incrustados de terceros), el artículo 22.2 de la LSSI pide informar y pedir el consentimiento antes de instalarlas.
No copies los textos de otra web. Llevan sus datos, no los tuyos, y a veces describen cookies que tú ni usas.
Las que sobran, o que pueden esperar
El blog, si no vas a escribir. Un blog sirve para salir en Google, pero solo si se publica con regularidad y sobre lo que busca tu cliente. Tres entradas de 2023 le dicen al visitante que la web está abandonada. Mejor sin blog que con un blog muerto. Si algún día te pones, se añade sin rehacer nada.
Noticias de la empresa. «Hemos estado en la feria de tal» le interesa a tu equipo, no a quien busca un fontanero. Si quieres contarlo, para eso están tus redes.
Galería sin texto. Las fotos de trabajos hechos venden, pero dentro de la página de cada servicio y con dos líneas que digan qué se hizo y dónde. Una galería suelta con cuarenta fotos sin título no la entiende el cliente ni la entiende Google.
Misión, visión y valores. Nadie elige un taller por su misión. Si hay algo que te diferencia de verdad (das presupuesto en 24 horas, trabajas los sábados, das dos años de garantía), dilo en el inicio y en cada servicio, que es donde se lee.
Testimonios que no puedes demostrar. Tres frases sin nombre ni apellido y con la misma redacción no convencen a nadie. Si tienes reseñas en tu ficha de Google, enlázalas: son de clientes reales y el que llega lo sabe.
Área de clientes o zona privada. Si no tienes nada que tus clientes necesiten consultar con usuario y contraseña, sobra. Es una puerta más que mantener y proteger.
Preguntas frecuentes en página aparte. Funcionan mejor repartidas: las de cada servicio, al final de su página. Ahí responden la duda justo cuando aparece.
Cuántas páginas salen entonces
Haz la cuenta con tus servicios. Un negocio con dos servicios sale con inicio, dos páginas de servicio, quién hay detrás y contacto: cinco, más las tres legales. Uno con seis servicios ronda las nueve o diez, más las legales.
Si todo lo que vendes es una sola cosa y quieres anunciarla, puede que te baste una página. Lo explico en landing page o página web: cuál necesitas.
Lo que no conviene es inflar. Una web de quince páginas en la que diez están vacías o repiten lo mismo con otras palabras es peor que una de seis bien hechas. Cada página tiene que responder a una búsqueda o a una pregunta concreta de tu cliente. Si no sabes a cuál responde, sobra.
Antes de encargarla, ten esto escrito
Te ahorras semanas si llegas a la primera reunión con esta lista:
- Tus servicios, uno por línea, en el orden en que más te importan.
- La zona que cubres: tu ciudad, la provincia o toda España.
- Tus datos legales: razón social, NIF y domicilio.
- Fotos de verdad: el local, el equipo, trabajos terminados.
- Cómo quieres que te contacten y quién va a contestar.
- Las tres o cuatro preguntas que más te hacen por teléfono. Son las preguntas frecuentes de cada servicio.
Y pide por escrito qué páginas entran en el presupuesto. En qué debe incluir un presupuesto de web tienes las demás líneas que conviene mirar.
Lo que cuesta en PACAME
Con lo de arriba ya sabes cuántas páginas necesitas, y eso decide el precio.
Si te salen hasta cinco páginas y tienes tus textos y tus fotos, la web sencilla son 690 € cerrados más IVA, con dominio, correo y alojamiento del primer año incluidos, y el dominio y el código a tu nombre.
Si necesitas más páginas, diseño desde cero y que te escribamos los textos de cada servicio, la web profesional parte desde 1.500 € más IVA, en tres plazos sin intereses.
Y si ya tienes web y no sabes qué le sobra o qué le falta, empieza por la auditoría gratis: en 48 horas laborables te digo qué arreglar primero, qué cuesta y qué puedes dejar como está. El informe es tuyo, lo hagas con nosotros o con quien quieras.
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