Saltar al contenido
PACAME.

Blog · Estrategia

2 de noviembre de 2026 · 8 min de lectura

Textos legales de una web: cuáles necesita tu negocio.

Aviso legal, privacidad y cookies: qué exige la ley a la web de un negocio aunque no venda online, cómo tiene que ser el aviso de cookies y cómo comprobar la tuya.

PACAME · agencia técnica de Albacete

Si tu web es la de un negocio, necesita tres textos legales: un aviso legal que diga quién está detrás, una política de privacidad si recoge datos (basta un formulario de contacto) y una política de cookies si usa cookies que no sean técnicas, con un aviso que deje rechazarlas. Si además vendes por internet, se suman las condiciones de compra.

Da igual que tu web no cobre nada. La ley del aviso legal y de las cookies, la LSSI, no se limita a las tiendas online: alcanza también a las webs por las que el visitante no paga, siempre que sean una actividad económica para quien las tiene. La web con la que un taller, una clínica o una asesoría busca clientes entra. La privacidad va por otra ley, el reglamento europeo de protección de datos, y se aplica en cuanto recoges datos, vendas o no.

Por qué te afecta aunque no vendas nada online

La Ley 34/2002 de servicios de la sociedad de la información (la LSSI) define en su anexo qué cuenta como servicio: también los que no paga el destinatario, «en la medida en que constituyan una actividad económica» para quien los ofrece. Entre los ejemplos que pone está «el suministro de información por vía telemática». Tu web existe para traerte clientes. Eso es actividad económica.

Así que te toca. Lo que hay que mirar es si tus textos dicen la verdad sobre tu negocio. Ahí es donde fallan muchas webs: textos copiados de otra empresa, con otro nombre, otro NIF o cookies que la web ni siquiera usa.

El artículo 10 de la LSSI obliga a que en tu web se pueda llegar a estos datos de forma permanente, fácil, directa y gratuita:

  • Tu nombre o el de la empresa, tu domicilio (o la dirección de tu local en España) y un correo electrónico, además de cualquier otro dato que permita contactarte de forma directa y efectiva.
  • Los datos del Registro Mercantil, o del registro público en el que estés inscrito, si lo estás.
  • Si tu actividad necesita una autorización administrativa previa, los datos de esa autorización y del organismo que la supervisa.
  • Si ejerces una profesión regulada (abogacía, medicina, arquitectura, psicología…), tu colegio profesional y número de colegiado, tu título y dónde se expidió, y las normas profesionales que te aplican.
  • Tu NIF.
  • Si hablas de precios, información clara y exacta de cuánto cuesta, de si incluye impuestos y, si hay envío, de lo que cuesta.
  • Los códigos de conducta a los que estés adherido, si los hay.

Lo normal es reunirlo en una página de «Aviso legal» enlazada desde el pie de todas las páginas. Lo que no vale es esconderlo: la ley pide acceso fácil y directo.

La política de privacidad: si hay formulario, hay datos

En cuanto tu web pide un nombre, un teléfono o un correo, estás tratando datos personales y el Reglamento General de Protección de Datos te obliga a informar, en el momento de recogerlos, de quién los trata, para qué, con qué base legal, cuánto tiempo los guardas y qué derechos tiene la persona, entre otras cosas.

La ley española te deja hacerlo por capas (artículo 11 de la Ley Orgánica 3/2018). Junto al formulario basta una información básica:

  • quién es el responsable de los datos, es decir, tu negocio;
  • para qué los vas a usar, por ejemplo, contestar a la consulta;
  • que la persona puede ejercer sus derechos de acceso, rectificación, supresión y el resto.

Y un enlace a la política completa, donde está todo lo demás. Un formulario sin esa información debajo, o con un texto genérico que no nombra a tu empresa, es de lo primero que conviene arreglar.

Las cookies: el aviso tiene que dejar decir que no

El artículo 22.2 de la LSSI pide consentimiento para las cookies, con información clara antes, salvo para las técnicas: las estrictamente necesarias para que la web funcione o para darte un servicio que has pedido expresamente, como el carrito de una tienda.

La guía de la Agencia Española de Protección de Datos (actualizada en mayo de 2024) concreta cómo tiene que ser ese aviso:

  • Las de analítica necesitan consentimiento. Las cookies que miden tus visitas no están exentas. La guía recoge que el GT29, el grupo que reunía a las autoridades europeas de protección de datos, las ve de poco riesgo si son propias, solo cuentan con datos agregados y dejan decir que no. Aun así, hay que pedir permiso.
  • Rechazar tiene que ser igual de fácil que aceptar. Si hay un botón de «Aceptar», tiene que haber otro de «Rechazar» en esa misma primera capa del aviso.
  • Sin trampas de diseño. El botón de rechazar no puede tener un texto que apenas se lea por el color o el contraste.
  • Un panel para elegir por finalidad si usas cookies para más de una cosa (medir visitas y publicidad, por ejemplo), enlazado desde el aviso. Con una sola finalidad, la guía dice que no hace falta: basta aceptar o rechazar. Y siempre, un enlace a una segunda capa con la información completa.

La forma más barata de cumplir es no poner cookies que no necesitas. Si tu web solo usa cookies técnicas, no tienes que pedir consentimiento ni poner el aviso. La guía solo recomienda mencionarlas, aunque sea en una línea, en tu política de privacidad o de cookies. Revisa también lo que metes de otros: un vídeo incrustado, un mapa o un botón de redes sociales pueden instalar cookies de terceros.

Si vendes por internet: las condiciones de compra

Una tienda online necesita además sus condiciones de contratación. La LSSI (artículo 27) pide explicar, antes de empezar la compra, los pasos para cerrar el pedido, si guardas el contrato y si el cliente podrá consultarlo, cómo corregir un error al meter los datos y en qué idiomas se puede contratar.

Si vendes a particulares, la ley de consumidores añade lo más delicado: informar del derecho de desistimiento antes de la compra, con sus condiciones, el plazo y el modelo de formulario para ejercerlo (artículo 97 del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios). En la venta de productos, ese plazo es de catorce días naturales desde que el cliente recibe el pedido (artículos 102 y 104), con las excepciones que marca la propia ley.

Si estás pensando en montar tienda, lo contamos con números en cuánto cuesta una tienda online.

Lo que no sirve: copiar los textos de otra web

Copiar el aviso legal de un competidor parece ahorrar trabajo y crea otro problema: tu web pasa a decir cosas falsas. Otro titular, otro domicilio, cookies de herramientas que no usas, finalidades que no son las tuyas.

Con los generadores genéricos pasa algo parecido. Están bien como punto de partida, pero hay que rellenarlos con los datos reales de tu negocio y quitar lo que no aplica. Un texto legal tiene que describir tu web, no una web cualquiera.

Cómo comprobar la tuya

Abre tu web en el móvil y repasa esto:

  1. En el pie de página hay enlaces a «Aviso legal», «Política de privacidad» y, si usas cookies no técnicas, «Política de cookies».
  2. El aviso legal lleva tu nombre o el de tu empresa, tu domicilio, un correo y tu NIF. Si estás inscrito en el Registro Mercantil o colegiado, también esos datos.
  3. Debajo de cada formulario se dice quién trata los datos, para qué y cómo ejercer sus derechos quien lo rellena, con un enlace a la política completa.
  4. Al entrar por primera vez, el aviso de cookies tiene un botón de rechazar tan visible como el de aceptar. Y hasta que pulsas aceptar no se carga ninguna cookie que no sea técnica (eso no se ve a simple vista: pídele a quien te hizo la web que te lo enseñe).
  5. Ninguno de los textos menciona otra empresa, otra dirección o herramientas que no usas.

Si falla alguno de los cinco, ya sabes por dónde empezar.

Cuándo merece la pena un abogado

Para la web de la mayoría de los negocios, los textos legales son una cuestión de rellenar bien datos reales. Hay casos en los que conviene que lo revise un abogado o un delegado de protección de datos: si tratas datos de salud, si haces perfiles de tus clientes para publicidad, si envías datos fuera de la Unión Europea o si tu colegio profesional tiene normas propias sobre publicidad. No soy abogado y no voy a fingir que lo soy: en esos casos, el consejo es pedir esa revisión.

Lo que hacemos nosotros

En el kit de arranque, los textos legales van dentro y con los datos de tu negocio, no copiados de otra web. Es una web de una página con dominio, correo y ficha de Google, y son 290 € más IVA. Si necesitas hasta cinco páginas, la web sencilla son 690 € cerrados más IVA.

La auditoría gratis no revisa los textos legales: eso lo compruebas tú con la lista de arriba. Lo que sí te dice, en 48 horas laborables, es qué más falla en tu web (velocidad, móvil, lo que ve Google), con un coste orientativo de cada arreglo.

Compartir

XLinkedInWhatsApp

Lo que miramos antes de presupuestar

Pídeselo a cualquier agencia antes de firmar, también a nosotros. Pulsa «Ver un ejemplo»: salen los fallos que más encontramos y cómo se arreglan.

Qué miraríamos en tunegocio.es

Ejemplo

  1. Velocidad en el móvil

  2. Lo que ve Google

  3. Dónde se te va el cliente

  4. Qué arreglar primero

Son fallos que vemos a menudo, no los de tu web. La tuya la miramos gratis en 48 horas laborables: pide tu auditoría.

¿A qué se dedica?

Tu turno

¿Lo aplicamos a tu negocio?

Nos das tu nombre, tu web y un correo, y te llega el informe por escrito. Es tuyo aunque no sigas con nosotros.