Capítulo IV · El cuaderno · Desarrollo Web
27 octubre 2026 · 9 min de lectura
Página web para autónomos: lo que necesitas y cuánto cuesta.

Si eres autónomo y empiezas, te basta una página con qué haces, dónde trabajas, tu horario y tu contacto, más dominio, correo y ficha de Google a tu nombre. Lo que pide la ley, lo que puede esperar y lo que cuesta cada opción, segundo año incluido.
Para empezar, a un autónomo le basta una sola página bien hecha: qué haces, dónde trabajas, cuándo atiendes y cómo te contactan, con un botón de llamar y otro de WhatsApp. Alrededor necesitas tres cosas a tu nombre: un dominio, un correo con ese dominio y la ficha de Google. Con eso te encuentran, te comprueban y te escriben. Lo demás puede esperar a que el negocio lo pida.
En dinero, se paga dos veces: el montaje, una sola vez, y la renovación de dominio, alojamiento y correo, cada año. En PACAME, esa página con dominio, correo y ficha es el Kit de arranque: 290 € más IVA, con el primer año de dominio, alojamiento y correo incluido. A partir del segundo año, esas tres cosas cuestan 90 € más IVA al año. Abajo tienes qué mirar en cualquier presupuesto, sea el nuestro o el de otro.
Lo que tiene que decir la página
Quien llega a la web de un autónomo suele venir del móvil y con una pregunta concreta: si haces lo que necesita, si llegas a su zona y cómo te localiza. La página tiene que contestar eso sin obligarle a buscar.
- Qué haces, con las palabras que usaría tu cliente. «Fontanero en Murcia: averías, calentadores y reformas de baño» se entiende a la primera; «soluciones integrales de fontanería» no lo teclea nadie.
- Dónde trabajas. Tu local, si atiendes en él, o la zona a la que vas, con los pueblos o los barrios por su nombre.
- Cuándo atiendes. El horario y si coges el teléfono en fin de semana. Ahorra llamadas y ahorra enfados.
- Cómo te contactan. Los botones de llamar y de WhatsApp, visibles sin bajar, y un formulario corto para quien prefiere escribir.
- Por qué tú. Años en el oficio, título, lo que cubres y lo que no. Datos que el cliente pueda comprobar, no adjetivos.
- Fotos tuyas. Tu trabajo, tu furgoneta, tu local. Una foto de banco de imágenes se reconoce enseguida y resta.
Lo que pide la ley aunque no vendas nada por internet
Una web que anuncia tu actividad entra en la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información, la LSSI. Su artículo 10 obliga a que cualquiera pueda ver, de forma permanente y gratuita, quién está detrás (texto consolidado en el BOE). Para un autónomo, eso es:
- Tu nombre, tu domicilio, un correo electrónico y otra vía de contacto directo, como el teléfono.
- Tu NIF.
- Si ejerces una profesión regulada, tu colegio y tu número de colegiado, tu título y el país donde se expidió, y las normas de tu profesión con un enlace para consultarlas.
- Si tu actividad necesita una autorización administrativa previa, los datos de esa autorización y del organismo que te supervisa.
- Si pones precios, si llevan los impuestos incluidos o no.
Todo eso suele ir en una página de aviso legal enlazada desde el pie. Ojo con el domicilio: la ley pide tu residencia o domicilio, y solo en su defecto la dirección de un establecimiento permanente en España. Si trabajas desde casa y no tienes local, es tu casa la que sale. Si tienes local, pregunta a tu gestoría si basta con esa dirección. Háblalo antes de publicar, no después.
Si la web tiene un formulario, recoges datos personales. El artículo 13 del Reglamento General de Protección de Datos te obliga a explicar quién los trata y cómo contactarle, para qué y con qué base legal, a quién se los pasas, cuánto tiempo los guardas, qué derechos tiene la persona y que puede reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos (texto del reglamento). Eso es la política de privacidad.
Y si usas cookies que no son técnicas, como las de analítica o las de publicidad, necesitas el consentimiento de quien entra. Lo exige el artículo 22.2 de la LSSI, y la guía de la Agencia pide que la opción de rechazar esté en la misma capa y al mismo nivel que la de aceptar (guía sobre cookies de la AEPD). Un aviso con un botón enorme de aceptar y el de rechazar escondido no cumple.
El dominio y el correo, a tu nombre
El dominio es la dirección de tu web, como tunegocio.es. Si lo registra otra persona a su nombre, la web es tuya solo mientras os llevéis bien. Pide que el titular del dominio seas tú, con tu NIF, y que te den acceso al panel donde se renueva.
Con el correo pasa lo mismo. Un presupuesto que llega desde info@tunegocio.es inspira más confianza que uno enviado desde una cuenta gratuita con números detrás, y ese correo sigue siendo tuyo si un día cambias de proveedor de web. La cuenta gratuita te sirve hasta que tengas dominio; desde ese día, el correo con tu dominio es el que se queda.
La ficha de Google pesa tanto como la web
Cuando alguien busca «electricista cerca de mí», suele ver primero el mapa con las fichas, y las webs vienen debajo. Para quien va a casa del cliente, Google lo deja escrito: si diriges el negocio desde tu domicilio y no recibes clientes allí, tienes que ocultar la dirección y marcar la zona a la que das servicio (directrices del Perfil de Empresa). Así tienes ficha sin que tu casa salga en el mapa.
Dos avisos más. Si solo alquilas una dirección postal y no trabajas allí, lo que Google llama oficina virtual, esa dirección no puede tener ficha. Y si trabajas solo por internet, sin atender a nadie en persona, Google tampoco da ficha (requisitos para tener Perfil de Empresa): entonces la web carga con todo.
La verificación la hace Google, por el método que te pida, y el plazo no depende de quien te monte la ficha. Desconfía de quien te lo garantice.
Lo que puedes dejar para más adelante
- Un blog. Sirve si vas a escribir con constancia. Un blog con dos entradas de hace un año dice lo contrario de lo que quieres.
- Tienda online. Si no vas a vender por internet, sobra. Si vas a vender, es otro proyecto, con su pasarela de pago, sus envíos y sus condiciones de venta.
- Reservas y citas. Al principio, un WhatsApp contestado a tiempo cumple la misma función.
- Varios idiomas. Solo si de verdad tienes clientes que no hablan español.
- Diez páginas. Si haces una cosa, una página bien hecha la explica mejor que diez a medio llenar.
Cuánto cuesta cada opción
| Opción | Qué te llevas | Lo que pagas |
|---|---|---|
| Hacerla tú con una plataforma | Una plantilla que rellenas y mantienes tú | La cuota de la plataforma y tus horas |
| Kit de arranque | Una página, dominio, correo y ficha de Google | 290 € más IVA; a partir del segundo año, 90 € más IVA al año |
| Web sencilla | Hasta cinco páginas, panel para editarla y lo del kit | 690 € cerrados más IVA, con las mismas renovaciones |
| Web profesional | Diseño desde cero y textos escritos para que te contacten | Desde 1.500 € más IVA |
Al comparar presupuestos, pregunta siempre por el segundo año. Un montaje barato con una renovación cara acaba saliendo caro, y una cuota mensual pequeña se convierte en una cifra seria al cabo de doce meses. Suma el montaje y tres años de renovaciones, y compara eso.
Hacerla tú tiene sentido si te gusta y tienes tiempo. El coste real son tus horas: las de montarla y las de aprender lo que la plataforma no te cuenta, como el aviso legal, las cookies o que cargue rápido en el móvil.
Y la factura, a nombre de tu actividad y con tu NIF: tu gestoría sabrá cómo apuntarla.
Cuándo una página se queda corta
Una página aguanta mientras tu negocio se pueda explicar de un vistazo. Estas son las señales de que toca subir de escalón:
- Haces varias cosas distintas que la gente busca por separado, como la instalación de aire acondicionado y el boletín eléctrico. Cada una merece su página.
- Trabajas en varias ciudades y tienes algo propio que contar de cada una.
- Quieres cambiar textos, precios o fotos tú, sin pedírselo a nadie.
- Te llegan peticiones de presupuesto por la web y quieres un formulario para cada servicio.
Si empiezas con el kit y pasas a la web sencilla en los 12 meses siguientes, te descontamos lo que pagaste por el kit. No pierdes lo hecho: el dominio, el correo y la ficha se quedan.
Cinco preguntas antes de contratar a nadie
- ¿A nombre de quién va el dominio?
- ¿Qué pago el segundo año y qué incluye?
- Si quiero cambiar el horario o el teléfono, ¿quién lo hace y cuánto cuesta?
- ¿Van incluidos el aviso legal, la privacidad y las cookies con mis datos?
- Si un día me voy, ¿me llevo la web, el dominio y el correo?
Si alguna respuesta es vaga, pídela por escrito antes de pagar. Lo que no está en el presupuesto, no está.
Por dónde empezar
Si acabas de darte de alta y no tienes nada, el Kit de arranque es lo que encaja: una página con lo que busca tu cliente, tu dominio, un correo con el nombre de tu negocio, tu ficha de Google y el aviso legal con tus datos, por 290 € más IVA, con el primer año de dominio, alojamiento y correo incluido. Los textos y las fotos los pones tú, con un cuestionario de diez minutos.
Si ya sabes que necesitas varias páginas y un panel para editarlas, la web sencilla cuesta 690 € cerrados más IVA y lleva dentro el dominio, el correo y el alojamiento del primer año, y la ficha de Google. Y si ya tienes web y no sabes si te sirve, pide la auditoría gratis: en 48 horas laborables te decimos qué falla, qué arreglar primero y cuánto costaría, de forma orientativa.
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