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PACAME.

Desarrollo Web · 23 octubre 2026 · 8 min de lectura

Mi web va lenta: cómo medirlo gratis y qué arreglar primero.

Por qué tu web tarda en cargar, cómo medirlo gratis en diez minutos con las herramientas de Google, qué tres números cuentan de verdad y qué arreglar primero sin tener que rehacerla.

Óleo: una mano pinta con pincel fino una página web dorada sobre el lienzo

PACAME · Agencia técnica, Albacete

Lo normal es que una web vaya lenta por tres cosas: fotos demasiado pesadas, un montón de piezas de terceros que se cargan a la vez (el chat, los píxeles de publicidad, el carrusel de la portada) y un alojamiento que no da más de sí. Se arregla en ese orden, de lo barato a lo caro.

Antes de arreglar nada, mídelo. Se hace gratis y en diez minutos con dos herramientas de Google: PageSpeed Insights y Search Console. Te cuento qué mirar, qué números importan y cuáles puedes ignorar.

Por qué te debería importar

Una web lenta cuesta en dos sitios.

El primero es el cliente. Alguien te busca desde el móvil, en la calle, con poca cobertura. Si la página tarda en enseñar algo, vuelve atrás y entra en la del siguiente resultado. No te llama ni te escribe para decirte que se ha ido. Simplemente no aparece.

El segundo es Google. Google mide la experiencia de quien visita tu web y lo tiene en cuenta, pero con matices. Su propia documentación dice que siempre intenta mostrar el contenido más relevante, aunque la experiencia de la página sea mejorable. Traducido: una web rápida que no responde a lo que se busca no sube por ser rápida. Donde la velocidad pesa es cuando hay varias páginas igual de útiles compitiendo por la misma búsqueda. Ahí, la que carga mejor tiene ventaja.

Una web lenta le regala clientes a la competencia justo cuando empatas en todo lo demás.

Cómo medirlo tú en diez minutos

Entra en PageSpeed Insights (pagespeed.web.dev), pega la dirección de tu web y espera un minuto. Mira primero la pestaña del móvil: suele salir peor y es la que más se parece a quien te busca desde la calle.

Verás dos bloques, y conviene no mezclarlos:

  • Lo que viven tus visitas reales. Arriba. Son datos de gente que ha entrado en tu web en los últimos 28 días con Chrome y comparte sus datos con Google. Es lo que de verdad importa.
  • La prueba de laboratorio. Debajo, con la nota de 0 a 100. Es una simulación hecha en ese momento. Sirve para encontrar qué falla, no para saber cómo le va a tu cliente.

Si arriba te dice que no hay datos suficientes, no es mala señal: pasa con webs nuevas o con pocas visitas. En ese caso Google intenta enseñarte los datos de la web entera y, si tampoco los hay, solo te queda la prueba de laboratorio.

Los tres números que cuentan

Google los llama Core Web Vitals. No hace falta aprenderse el nombre. Hace falta saber qué mide cada uno y dónde está el corte.

Qué mideEn la herramientaBienMal
Cuánto tarda en verse lo principalLCP2,5 segundos o menosmás de 4 segundos
Cuánto tarda en reaccionar cuando tocas algoINP200 milisegundos o menosmás de 500 milisegundos
Si las cosas se mueven mientras cargaCLS0,1 o menosmás de 0,25

Entre «bien» y «mal» hay una franja intermedia que Google marca en naranja: no es grave, pero hay margen.

El tercero es el más fácil de entender si lo has sufrido. Vas a pulsar «Llamar», se carga un anuncio o una foto encima y acabas pulsando otra cosa. Eso es lo que mide.

Un detalle importante: Google no mira la visita media. Pide que al menos tres de cada cuatro visitas pasen el corte. Si una de cada tres tarda demasiado, sales en naranja o en rojo aunque la mayoría vaya bien. Por eso una web que a ti te va bien en el wifi de casa puede salir en rojo. Y, si hay datos de los tres, tienen que aprobar los tres a la vez: con uno en naranja, la página no pasa.

La nota de 0 a 100: cuánto caso hacerle

La nota del laboratorio va por tramos: de 90 a 100 está bien, de 50 a 89 es mejorable y por debajo de 50 es mala.

Úsala como termómetro, no como objetivo. Si te sale un 45, tienes un problema y la lista de debajo te dice por dónde empezar. Pero perseguir el 100 suele ser tirar el dinero. Pasar de 85 a 98 puede costar más horas que todo lo demás junto y tu cliente no lo nota. Pasar de 30 a 80 sí lo nota.

Y si alguien te vende una web «con un 100 en PageSpeed», pregúntale por los datos reales de las visitas. Ese es el número que no se puede maquillar.

Search Console: la vista de toda la web

PageSpeed mide una página cada vez. Si tu web tiene muchas, abre Search Console, la herramienta gratuita de Google para dueños de webs, y entra en el informe de Core Web Vitals. Te agrupa las páginas en buenas, mejorables y malas, por móvil y por ordenador, y te dice qué problema comparten.

Si todavía no tienes Search Console dado de alta, hazlo hoy aunque no vayas a tocar la velocidad. Es donde Google te avisa de lo que no le gusta de tu web.

Lo que la frena, en orden de culpa

Esto es lo que más se repite cuando se mira una web lenta de un negocio pequeño:

  1. Fotos sin preparar. Una foto sacada con el móvil pesa varios megas. Subida tal cual a la portada, es lo primero que tiene que descargar quien entra. Bien preparada, la misma foto se ve igual y pesa una fracción. Es el arreglo más barato y el que más se nota.
  2. Piezas de terceros. El chat flotante, el píxel de publicidad, el mapa incrustado, el widget de reseñas, el vídeo de fondo. Cada uno carga su propio código. Pregúntate de cada uno si te trae clientes. Si no lo sabes, probablemente no.
  3. Demasiados complementos. En webs hechas con WordPress es habitual acumular complementos que hacen lo mismo o que ya nadie usa. Cada uno añade peso a todas las páginas.
  4. El carrusel de la portada. Cinco fotos grandes que rotan, de las que la mayoría de visitas solo ve la primera. Una foto buena y una frase clara cargan más rápido y venden mejor.
  5. El alojamiento. Si después de todo lo anterior la web sigue tardando en empezar a responder, el problema está en el servidor. Los alojamientos más baratos reparten la misma máquina entre muchas webs. A veces cambiar de plan o de proveedor es la única salida.

Lo que tienen en común los cuatro primeros: se arreglan sin rehacer la web. El quinto, tampoco suele obligarte a rehacerla, pero hay que moverla con cuidado para no romper el correo ni el dominio.

Cuándo arreglar y cuándo rehacer

Arreglar compensa si la web te sirve, se entiende y está más o menos al día. Comprimir fotos, quitar lo que sobra y revisar el alojamiento es trabajo pequeño comparado con rehacerla.

Rehacer compensa cuando la lentitud es un síntoma más: la web no se ve bien en el móvil, no puedes cambiar un texto sin llamar a nadie, el diseño tiene diez años y la base sobre la que está hecha ya no se actualiza. Ahí, poner parches es pagar dos veces.

La forma de saberlo es mirar la web con datos delante, no a ojo.

Lo que haría yo esta semana

  1. Pasa tu portada y tu página de servicios por PageSpeed Insights, en móvil.
  2. Apunta los tres números de las visitas reales, si los hay, y la nota del laboratorio.
  3. Mira las fotos de la portada: si alguna pesa más de medio mega, ahí tienes el primer arreglo.
  4. Haz la lista de piezas de terceros que tiene tu web y quita la que no sepas para qué está.
  5. Da de alta Search Console si no lo tienes.

Si prefieres que lo mire alguien con los datos delante, la auditoría gratis te dice en 48 horas laborables qué está frenando tu web y un coste orientativo de arreglar cada cosa, lo arregles con nosotros o con quien quieras. Si quieres el diagnóstico completo, con la web entera medida y explicado en vídeo, es la auditoría profunda: 197 € más IVA, que se descuentan enteros si contratas cualquier proyecto en los 90 días siguientes. Y si quieres que alguien la tenga al día, con copias, vigilada y con cambios incluidos cada mes, el mantenimiento son 297 €/mes más IVA, sin permanencia.

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