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PACAME.

SEO · 19 octubre 2026 · 8 min de lectura

Cómo optimizar tu ficha de Google en una tarde.

Tu ficha de Google queda bien en una tarde: el nombre del rótulo, la categoría que manda, los servicios, fotos reales y un sistema para pedir reseñas. Qué tocar, en qué orden y qué no hacer para que Google no te la suspenda.

Óleo con empaste grueso: la estrella dorada y su haz de luz descendiendo

PACAME · Agencia técnica, Albacete

Para optimizar tu ficha de Google basta una tarde y cinco cosas, en este orden: el nombre tal y como aparece en tu rótulo, la categoría principal correcta, la lista de servicios, fotos reales y un sistema para pedir reseñas. Lo demás (publicaciones, atributos) suma, pero menos.

La ficha es lo que sale en el mapa cuando alguien busca «fontanero en Albacete» o «dentista cerca de mí». Para un negocio local, muchas veces es lo primero que ve el cliente, antes que tu web. Si ya la tienes creada y verificada, este artículo es para dejarla bien. Si tu negocio todavía no aparece, empieza por por qué tu web no aparece en Google. Y si quieres el plan entero del SEO local, con el mapa y las páginas por servicio y ciudad, lo tienes en SEO local: que te encuentren en tu ciudad. Aquí voy solo a la ficha.

Antes de nada, entra en tu perfil de empresa con la cuenta de Google con la que se creó. Si no sabes cuál es, o la creó alguien que ya no trabaja contigo, ese es el primer problema que hay que resolver. La ficha tiene que estar a tu nombre, igual que el dominio.

1. El nombre: el de tu rótulo, sin nada más

Es el error más común y el más caro. Mucha gente escribe «Taller Pérez – Mecánico Albacete barato» pensando que así sale más arriba. Las directrices de Google piden que el nombre sea el que usas en el mundo real: el del rótulo, las facturas y el teléfono. Meter palabras clave o la ciudad en el nombre va contra esas normas, y una ficha puede acabar suspendida por eso. Además, cualquiera puede proponer cambios en tu ficha, también tu competencia.

Si tu nombre real ya dice lo que haces («Fisioterapia Ruiz»), perfecto. Si no, no lo fuerces: lo que haces se le cuenta a Google con la categoría y los servicios.

2. La categoría principal: la que más pesa

La categoría principal es lo que Google entiende que eres, y decide buena parte de las búsquedas en las que sales. Elige la más concreta que describa tu negocio de verdad: «Dentista» es mejor que «Clínica médica» si lo que haces es odontología.

Cómo elegirla en diez minutos:

  • Busca en Google Maps tu servicio en tu ciudad y mira qué categoría tienen las tres primeras fichas. Sale debajo del nombre.
  • Si todos usan una más concreta que la tuya, probablemente tengas la equivocada.
  • Añade categorías secundarias solo si haces ese trabajo de verdad. Una peluquería que también hace estética puede añadirla. Poner diez categorías para salir en todo no ayuda y confunde a quien te busca.

Cambiar la categoría principal de una ficha que ya funciona puede mover tus posiciones unos días. Si ya estás bien colocado, piénsatelo antes.

3. Servicios y descripción: lo que haces, con las palabras del cliente

Aquí van las palabras que el cliente teclea. En la sección de servicios puedes añadir cada trabajo con su nombre y, si quieres, una descripción corta y un precio orientativo. Un taller no debería poner solo «Mecánica general»: debería listar cambio de aceite, frenos, pre-ITV, diagnosis y aire acondicionado. Cada uno es una búsqueda distinta.

La descripción admite hasta 750 caracteres. Úsala para decir qué haces, para quién y en qué zona, con frases normales. Sin listas de palabras clave, sin teléfonos ni enlaces dentro (tienen su propio campo) y sin ofertas del tipo «20 % de descuento este mes»: eso va en las publicaciones.

Rellena también lo que parece menor y no lo es:

  • Horario, y el horario especial de festivos y vacaciones. Un cliente que va y se encuentra la persiana bajada deja una reseña de una estrella.
  • Teléfono que alguien coja. Si es un móvil, que sea el del negocio.
  • Web: el enlace a la página que mejor encaje, que no siempre es la portada.
  • Atributos: acceso en silla de ruedas, aparcamiento, pago con tarjeta. Responden preguntas antes de que te llamen.
  • Zona de servicio: si vas a casa del cliente y no le atiendes en un local, oculta la dirección y marca las zonas a las que vas. Google lo pide así.

4. Fotos: reales, recientes y de lo que importa

Una ficha sin fotos, o con tres del día que abriste, da sensación de abandono. No hace falta un fotógrafo. Hace falta el móvil, luz de día y saber qué enseñar:

  • La fachada, como la verá quien llegue por primera vez. Le ahorras dar vueltas.
  • El interior: la sala de espera, el taller, el mostrador.
  • El equipo trabajando, si estáis cómodos con ello.
  • Trabajos hechos: un antes y un después, un plato, una reforma terminada.
  • El logo y una foto de portada.

Nada de fotos de bancos de imágenes ni de fotos con texto encima. Sube unas pocas cada mes en vez de cincuenta un solo día: una ficha que se mueve se ve viva, también para quien la visita.

5. Reseñas: un sistema, no una campaña

Las reseñas pesan en dos sitios: en cómo te ordena Google y en si el cliente te llama a ti o al de al lado. La forma de conseguirlas es aburrida y funciona: pedirlas siempre, en el momento bueno.

  1. Copia el enlace para pedir reseñas desde el panel de tu perfil.
  2. Ponlo donde lo vayas a usar: un mensaje de WhatsApp guardado, la firma del correo, un código QR en el mostrador.
  3. Pídela cuando el cliente está contento: al entregar el coche, al acabar la sesión, al cobrar.
  4. Contesta a todas. A las buenas, con una frase que no sea siempre la misma. A las malas, con calma, sin discutir en público y ofreciendo hablarlo por teléfono. Quien lee una mala reseña mira sobre todo cómo respondes.

Lo que no se hace, porque va contra las normas de Google y te puede costar las reseñas o la ficha: dar un descuento o un regalo a cambio de una reseña, pedírsela solo a los clientes que crees que te van a poner cinco estrellas, o escribirlas tú, tu familia o tu equipo. Comprarlas tampoco: si Google las detecta, las retira, y la ficha queda señalada.

6. Publicaciones: poco y constante

Las publicaciones son entradas cortas con foto y un botón. No vas a subir puestos por publicar a diario, pero una ficha con algo reciente da confianza y te deja contar lo que no cabe en otro sitio: el horario de agosto, un servicio nuevo, un trabajo terminado.

Con una cada semana o cada quince días basta. Lo que no puede pasar es que la última sea de hace dos años. Una regla práctica: si es algo que le enseñarías a un cliente en el mostrador, sirve como publicación.

Lo que no hace falta

No tienes que pagar a nadie por «posicionar la ficha» si los cinco puntos de arriba están bien hechos: lo puedes hacer tú en una tarde. Y desconfía de quien te garantice salir el primero en el mapa. La distancia entre quien busca y tu negocio pesa mucho y no la controla nadie: si estás en un polígono a las afueras, no vas a salir arriba para quien busca desde el centro, por buena que sea la ficha.

Tampoco necesitas una ficha por cada pueblo al que das servicio. Una ficha es un negocio con una ubicación real. Crear fichas en direcciones donde no estás va contra las normas de Google y es motivo de suspensión.

La tarde, en orden

Si quieres hacerlo hoy, este es el orden:

  1. Comprueba que eres el propietario de la ficha y que la cuenta es tuya.
  2. Corrige el nombre para que sea el del rótulo.
  3. Revisa la categoría principal contra la de tus tres primeros competidores en el mapa.
  4. Lista tus servicios uno a uno y escribe la descripción.
  5. Rellena horario, festivos, teléfono, web y atributos.
  6. Sube diez fotos reales.
  7. Guarda el enlace de reseñas en el móvil y pídesela a tus tres próximos clientes.
  8. Apunta en el calendario una publicación cada dos semanas.

La primera vez son tres o cuatro horas. Después, media hora al mes.

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