Desarrollo Web · 15 octubre 2026 · 8 min de lectura
Cambiar de hosting sin perder la web: los pasos y lo que se rompe.
Mudar la web a otro hosting se hace en una mañana si sigues el orden. Lo que se rompe casi nunca es la web: es el correo, los registros DNS y el candado. Los pasos, y cómo comprobar cada uno.

Se puede cambiar de hosting sin perder la web, sin perder el correo y sin que Google lo note. Hace falta una condición: no dar de baja el hosting viejo hasta que el nuevo funcione y lo hayas comprobado. Casi todos los desastres en una mudanza empiezan por ahí: alguien cancela primero y migra después.
La web en sí es lo fácil. Son ficheros y una base de datos, y se copian. Lo que se rompe es lo que nadie apunta: los buzones de correo, los registros DNS que hay detrás del dominio y el certificado del candado. Aquí van los pasos en orden, y lo que falla si te saltas cada uno.
Antes de nada: el dominio y el hosting son dos cosas
El dominio es tu dirección (tunegocio.es). El hosting es el ordenador donde vive la web. Muchas veces los contrataste juntos y llegan en la misma factura, pero son dos contratos distintos.
Para mover la web no hace falta mover el dominio. Basta con cambiar hacia dónde apunta. Mover también el dominio es otro trámite, con su código de transferencia, y conviene hacerlo otro día. Una mudanza cada vez.
Lo que sí necesitas antes de empezar:
- Acceso al panel del dominio, donde se cambian los DNS. Si no sabes dónde está o lo tiene tu antiguo proveedor a su nombre, ese es el primer problema que hay que resolver. Lo contamos en este artículo sobre el dominio a tu nombre.
- Acceso al panel del hosting viejo, con permiso para descargar ficheros, exportar la base de datos y ver las cuentas de correo.
- El hosting nuevo contratado, sin tocar todavía nada del viejo.
Paso 1 · Haz inventario de lo que hay
Antes de copiar nada, apunta en una hoja todo lo que vive en el hosting viejo. Es aburrido y es lo que más disgustos ahorra.
- La web: los ficheros y, si tiene panel para editarla, su base de datos.
- Los buzones de correo: cuántos hay (info@, pedidos@, el tuyo) y cuánto ocupa cada uno.
- Los registros DNS: en el panel aparece una tabla con filas de tipo A, CNAME, MX y TXT. Haz una captura entera. Ahí están el correo, las verificaciones de Google y cualquier subdominio que usas sin saberlo.
- Los subdominios: una tienda en tienda.tunegocio.es, una zona de clientes, una web antigua que alguien sigue usando.
- Las tareas programadas: copias, envíos automáticos, avisos. Si existen, el hosting nuevo no las va a tener solo.
- Los formularios: desde qué cuenta envían el correo de aviso cuando alguien te escribe.
Si en el inventario aparece algo que no entiendes, no lo borres. Pregunta qué es.
Paso 2 · Baja el TTL un día antes
El TTL es el tiempo que los ordenadores de internet recuerdan hacia dónde apunta tu dominio antes de volver a preguntar. Suele estar en horas. Si lo dejas así, cuando hagas el cambio parte de tus clientes seguirá yendo al hosting viejo durante ese tiempo.
Un día antes de la mudanza, en el panel del dominio, baja el TTL de los registros que vas a tocar a unos minutos (300 segundos es un valor habitual). Así, el día del cambio, todo el mundo ve el hosting nuevo en un rato y no en un día. Cuando termines, lo vuelves a subir.
Paso 3 · Copia de seguridad completa, y guárdala fuera
Descarga los ficheros de la web, exporta la base de datos y guarda las dos cosas en tu ordenador, no solo en el hosting. Si algo sale mal a mitad, esa copia es lo único que te deja volver atrás.
El correo, aparte: si los buzones están en el hosting viejo, los mensajes también. Al cancelar, desaparecen.
Paso 4 · Monta la web en el hosting nuevo y pruébala antes de cambiar nada
Sube los ficheros, importa la base de datos y ajusta la conexión entre las dos. Después, pruébala sin que el dominio apunte todavía allí. Muchos hostings dan una dirección temporal para esto, y quien sepa puede hacer que su propio ordenador vea el servidor nuevo con tu dominio.
Qué mirar:
- Que carguen todas las páginas, no solo la portada.
- Que se vean las imágenes.
- Que el formulario de contacto envíe y que el aviso te llegue.
- Si es tienda, una compra de prueba de principio a fin.
- Que la versión del lenguaje del servidor sea la misma o compatible. Una web antigua en un servidor moderno a veces sale en blanco.
Mientras pruebas, los clientes siguen viendo la web vieja. No hay prisa.
Paso 5 · Crea los buzones en el sitio nuevo antes de mover el correo
Aquí es donde más se pierde. Si el correo va en el mismo hosting, crea en el nuevo los mismos buzones, con las mismas direcciones, antes del cambio. Después copia los mensajes antiguos: muchos hostings traen una herramienta para traerlos del viejo, y si no, se puede hacer desde un programa de correo con las dos cuentas configuradas.
Si tu correo no está en el hosting sino en un servicio aparte, no hay que mover buzones. Pero los registros MX y TXT tienen que quedar igual que estaban. Por eso hiciste la captura del paso 1.
Paso 6 · El cambio de DNS: un minuto, y es donde se rompe todo
Hay dos formas de apuntar el dominio al hosting nuevo:
- Cambiar solo el registro A (y el del www) para que apunte a la dirección del servidor nuevo. El resto de la tabla se queda como estaba. Es la opción con menos riesgo.
- Cambiar los servidores de nombres para que sea el hosting nuevo quien gestione toda la tabla. Es cómodo, pero la tabla nueva empieza vacía o con valores por defecto. Si no copias a mano cada fila de tu captura, el correo deja de llegar y nadie te avisa: los mensajes rebotan al remitente, no a ti.
Si eliges la segunda, revisa fila por fila: MX, los TXT del correo (los que evitan que tus mensajes acaben en spam), las verificaciones de Google y los subdominios. Un cambio de servidores de nombres además puede tardar hasta un par de días en verse en todas partes, y el TTL que bajaste no lo acelera.
Paso 7 · El candado
El certificado que da el candado está instalado en el hosting viejo y no viaja con la web. El nuevo tiene que emitir uno propio, y muchos solo pueden hacerlo cuando el dominio ya apunta a ellos. Por eso es normal que durante un rato tras el cambio el navegador avise de que la web no es segura.
Qué haces: activa el certificado en el panel nuevo en cuanto cambies el DNS y comprueba que el candado aparece en el móvil y en el ordenador. El certificado básico es gratuito en la mayoría de hostings. Si a la hora sigue sin candado, algo falla y hay que mirarlo antes de seguir.
Paso 8 · Comprueba y espera antes de cancelar
Con la web ya en el sitio nuevo:
- Envía un correo desde fuera a cada buzón y responde desde cada uno.
- Rellena el formulario de la web.
- Entra con el móvil usando datos, no el wifi de la oficina, que puede tener la dirección vieja guardada.
- Abre Search Console y mira en los días siguientes que no aparezcan errores nuevos de rastreo.
Y deja el hosting viejo vivo al menos una semana. Si un buzón no se copió entero o un registro se quedó atrás, todavía estás a tiempo de recuperarlo. Pasada esa semana, descarga una última copia y cancela.
¿Y Google? ¿Pierdo posiciones?
Si el dominio es el mismo y las direcciones de las páginas no cambian, para Google solo ha cambiado el servidor. No hace falta ninguna redirección. Lo que sí te puede costar posiciones es que la web pase horas caída o que el servidor nuevo sea más lento que el viejo. Por eso se prueba antes y se cambia en un momento tranquilo.
Si aprovechas la mudanza para cambiar también de diseño o de direcciones, ya no es un cambio de hosting. Es una migración completa, con sus redirecciones, y conviene hacerla en otro momento. Si además tu web lleva tiempo sin aparecer en Google, la mudanza no lo arregla: el diagnóstico está en este otro artículo.
Cuándo no merece la pena hacerlo tú
Si tu web es una página sencilla y el correo está en un servicio aparte, con este artículo delante lo sacas en una mañana. Si tienes tienda con pedidos todos los días, varios buzones con años de mensajes o no tienes acceso al panel del dominio, págale a alguien que lo haya hecho antes. Lo que cuesta una mañana de un profesional es poco al lado de una semana sin correo.
Si no sabes qué hay en tu hosting ni quién controla tu dominio, empieza por ahí. En la auditoría gratis te decimos en 48 horas laborables qué falla en tu web y por dónde empezar. El informe es tuyo, hagas la mudanza con nosotros, con otro o tú.
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