Desarrollo Web · 25 agosto 2026 · 6 min de lectura
Siete fallos que hunden la web de una pyme (y cómo verlos tú mismo en dos minutos).
Los mismos siete fallos aparecen en casi todas las webs de pyme que auditamos. Ninguno hace falta ser técnico para detectarlo: te decimos cómo comprobar cada uno desde tu propio móvil.

Auditamos webs de pymes todas las semanas y los fallos se repiten tanto que ya casi los sabemos antes de mirar. No son fallos exóticos ni requieren un informático para verlos: la mayoría los detectas tú, desde el móvil, en un par de minutos.
Van los siete, en el orden en que más daño hacen. Y con cómo comprobar cada uno sin que nadie te lo cuente.
1. No se ve bien en un móvil
Es de los que más caro salen y sigue siendo de los más comunes. Una web que no declara cómo debe comportarse en una pantalla pequeña sale con las letras diminutas, obligando a hacer pinza para leer.
Cómo lo compruebas: abre tu web en el móvil, sin girar la pantalla. Si tienes que ampliar con los dedos para leer un texto normal, ya está: eso lo ve cada persona que llega desde Google o desde un anuncio.
Por qué duele tanto: quien entra desde el móvil y no puede leer, no vuelve. No se queja, no te escribe. Se va y no te enteras.
2. No hay forma de contactar de un toque
Un número de teléfono escrito como texto plano no sirve en un móvil: hay que memorizarlo, salir de la web, abrir el teclado y marcarlo. Cuatro pasos para algo que debería ser uno.
Cómo lo compruebas: toca tu número desde el móvil. Si no se abre el teléfono para llamar, no está enlazado.
Lo mismo con el correo y con WhatsApp. Y si no hay ni formulario ni correo visible en la portada, el visitante interesado tiene que buscarte. Casi nadie busca.
3. Falta la descripción que Google enseña bajo el título
Cuando alguien te busca, Google enseña dos líneas debajo del enlace. Si no las has escrito tú, Google se inventa un trozo cualquiera de la página. A veces sale el menú. A veces sale el aviso de cookies.
Cómo lo compruebas: búscate en Google por el nombre de tu negocio y lee lo que sale debajo del enlace. Si no parece escrito por alguien, es que no lo escribió nadie.
Lo mismo pasa con el título de la página, el que sale en azul y en la pestaña del navegador: si falta, Google enseña la dirección pelada.
Esas dos líneas son tu anuncio gratis en el sitio donde la gente decide en quién hace clic. Dejarlas al azar es tirar el escaparate.
4. La página no tiene un titular claro
Toda página debería tener un titular principal que diga qué es. Uno, no cinco. Es lo primero que lee una persona que llega y lo primero que interpreta Google para entender de qué va.
Muchas webs de pyme abren con "Bienvenidos a nuestra página". Eso no dice nada de lo que haces ni de dónde estás.
Cómo lo compruebas: entra en tu portada y lee lo primero grande que aparece. ¿Le diría a un desconocido a qué te dedicas y dónde? Si la respuesta es no, ahí tienes el fallo.
Aquí el analizador automático llega hasta cierto punto: comprueba que ese titular exista y que no haya varios peleándose, pero si dice algo o no lo miramos a mano.
5. La web va sin conexión segura
Sin el candado, el navegador avisa al visitante de que el sitio "no es seguro" antes de que vea nada tuyo. Da igual que no vendas ni pidas datos: el aviso sale igual y asusta.
Cómo lo compruebas: mira la barra de direcciones. Si no hay candado o pone "No seguro", ahí está.
Es de los pocos fallos de esta lista que se arregla en una tarde y sin coste: el certificado es gratuito. Que siga sin arreglarse suele significar que hace tiempo que nadie toca esa web.
6. Al compartirla por WhatsApp sale fea
Cuando alguien pasa el enlace de tu web por WhatsApp, debería salir una tarjeta con imagen, título y descripción. Si no has puesto esas etiquetas, sale el enlace pelado.
Cómo lo compruebas: mándate tu propia web por WhatsApp. Lo que veas es exactamente lo que ve un cliente cuando te recomiendan.
Es un detalle pequeño con un efecto grande: el boca a boca hoy pasa por ahí, y una tarjeta bien puesta multiplica los clics de la misma recomendación.
7. La portada casi no tiene texto
Una portada de tres frases y cuatro fotos no le da a Google nada que entender, ni al visitante nada que le convenza. Hay que decir qué haces, para quién y dónde, con palabras que use la gente que te busca.
Cómo lo compruebas: copia el texto de tu portada y pégalo en un documento. Si no llena media página, es poco.
No se trata de rellenar. Se trata de que alguien que aterriza sin saber quién eres pueda decidir en treinta segundos si le sirves.
Los tres que casi nadie mira, y valen dinero
- El servidor tarda en arrancar. Antes de que se vea nada, el servidor tiene que responder. Si tarda más de 0,8 segundos, todo lo que viene después llega tarde.
- La web se envía sin comprimir. El mismo contenido puede pesar un 60-70 % menos. Es una casilla en el hosting.
- Las imágenes sin descripción. Google no ve las fotos, lee su descripción. Sin ella, tus fotos no existen para él, y quien navega con lector de pantalla tampoco sabe qué hay.
Compruébalo todo de una vez
Los siete se pueden mirar a mano, y por eso te hemos dicho cómo. Pero si prefieres el atajo, en nuestra página de auditoría hay un analizador que hace estas comprobaciones sobre tu dirección y te devuelve el resultado en pantalla, sin dejar ningún dato.
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